jueves, 26 de febrero de 2015

Historia del Nacimiento Ina May Gaskin Español 720p

Historia del Nacimiento Ina May Gaskin Español 720p

El libro negro de los colores

Aprendiendo - Jorge Luis Borges



Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una
mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa
acostarse y una compañía no significa seguridad, y uno empieza a
aprender...
Que los besos no son contratos y los regalos no son
promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los
ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes... y los
futuros tienen
una forma de caerse en la mitad.
Y después de un
tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calor del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de
esperar a que alguien le traiga flores.
Y uno aprende que realmente
puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y
uno aprende y aprende... y con cada día uno aprende.
Con el tiempo
aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa
que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.
Con el tiempo
comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin
pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona sólo
por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a
verla.
Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son
contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá
rodeado sólo de amistades falsas.
Con el tiempo aprendes que las
palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien
heriste, durante toda la vida.
Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.
Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.
Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.
Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser
humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios
multiplicados al cuadrado.
Con el tiempo aprendes a construir todos
tus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado
incierto para hacer planes.
Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas.

Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el
futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado,
añorarás terriblementea los que ayer estaban contigo y ahora se han
marchado.
Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir
perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir
que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido.
Pero desafortunadamente, solo con el tiempo...

Jorge Luis Borges

miércoles, 1 de octubre de 2014

de Un Viaje Hacia El Corazón. Blog de Ascensión Belart

Sé que el contenido de esta entrada puede suscitar polémica, y también sé que tiene sentido y voy a atreverme a exponerlo. Vamos allá. Igual que en nuestro corazón anidan heridas emocionales desde los primeros años de vida que están esperando a ser sentidas y abrazadas para ser sanadas, el útero de la mujer puede contener heridas sexuales infringidas a lo largo de la trayectoria de su vida sexual. Es más, las mujeres que deciden tener relaciones sexuales reiteradamente con hombres que no las aman, que las utilizan, abusan y/o hieren de diferentes maneras en el acto de penetrar se están exponiendo a que se acumule un dolor emocional de componente sexual en el interior de su útero. Obviamente, también la mujer hiere sexual y emocionalmente al hombre cuando le maltrata en todas sus formas, cuando le utiliza, desvaloriza, castra, manipula, socava su poder, le insulta, menosprecia, denigra, agrede, provoca, engaña… sin embargo hoy quiero centrarme en las heridas sexuales de la mujer porque el útero es un recipiente que puede contener el daño emocional cuando es tratada como objeto sexual, cuando es un lugar donde diferentes hombres descargan sus frustraciones, resentimientos y residuos emocionales. Quizás sea cierto que el intercambio de fluidos no es inocuo. De hecho, hay autores que afirman, entre ellos Taisha Abelar en su libro Donde cruzan los Brujos, que las energías se mezclan cuando hay diferentes parejas sexuales y que esas energías permanecen durante siete años en el cuerpo de la mujer. Por su parte, Hellinger es concluyente, dice que cada encuentro sexual crea un vínculo indisoluble. Las mujeres lo percibimos inconscientemente y por eso nos sentimos vinculadas tras el acto sexual. Algunas mujeres sienten estos efectos y deciden ser más cuidadosas y selectivas en la elección de sus compañeros sexuales o incluso se toman un tiempo de celibato. La liberación sexual ha traído el fast sex, el sexo rápido y utilitario. Hay hombres narcisistas, destructivos y egocéntricos que buscan su propia gratificación y desde su inconsciencia e ignorancia usan a la mujer para eyacular, como un medio de liberar su energía, sus frustraciones e incluso sus impulsos agresivos; hay mujeres que se exponen por ingenuidad e inconsciencia, porque desconocen el precio de echar un polvo con hombres que únicamente las están utilizando. Muchos encuentros sexuales se viven a la ligera cuando en el fondo hay explotación, sometimiento, menosprecio, rivalidad, desvalorización, maltrato. Igual que a nadie le extraña que la mujer cuando es violada o abusada presente secuelas y traumas que necesitan ser sanados, el sexo, aunque sea consentido, cuando se realiza bajo estos condicionantes tiene los efectos que estoy describiendo. Hay mujeres que no saben poner límites, que no se cuidan, que no son conscientes de aquello que les hace daño, especialmente las jóvenes. El dejarse penetrar indiscriminadamente consume su energía vital y menoscaba su poder y su fuerza creadora. La matriz es un centro de percepción y toma de decisiones; el hara es el centro energético y sede de la vitalidad, del bienestar y el ánimo, cuna de nuestro instinto y fuerza vital, lugar sagrado con el que necesitamos reconectar y ser plenamente conscientes de su extraordinaria fuerza generadora de vida. Cuando una mujer tiene relaciones sexuales con hombres egoístas que no la aman está acentuando la herida sobre lo femenino. La mujer que da sexo a cambio de amor paga un precio: suele enamorarse al practicar sexo porque su naturaleza es amar en las relaciones sexuales, se abre para recibir y después se siente vinculada. He visto en consulta a muchas mujeres con heridas sexuales y diferentes síntomas físicos y psicológicos (depresión, inseguridad, desvalorización, ansiedad, culpa) que han estado en relación con hombres narcisistas, ausentes en las relaciones sexuales, perdidos en sus fantasías de auto satisfacción. La propia mujer se daña cuando actúa desde un patrón masculino, con una sexualidad superficial desligada del corazón, al permitir que el hombre la use para descargar y aliviar su tensión sexual, en un acto sexual que es una forma de masturbación. Ahora bien, aquello que no es bueno para ella tampoco puede serlo para él, tengamos en cuenta que ese mismo trato poco considerado él lo tiene consigo mismo, aunque no sea consciente también está agrediendo a su ánima, su parte femenina. La pelvis es un contenedor de energías físicas, emocionales y espirituales. Es la zona de la creatividad, expresividad, sensualidad. La matriz es depositaria de la historia sexual, tanto de las buenas experiencias eróticas como las traumáticas. La pelvis refleja la sexualidad, la capacidad para enraizarnos y encontrar nuestro lugar en el mundo. Disfrutar de una pelvis sana posibilita a la mujer gozar de una buena sexualidad y vivir de forma natural sus ciclos femeninos. Cuando la mujer se libera de la coraza de su pelvis la energía fluye y la creatividad se libera, recupera la fuerza y el poder de su hara y empieza a integrar el arquetipo de la mujer salvaje. La mujer también agrede a su útero cuando rechaza los ciclos sagrados femeninos y cree que la regla es algo molesto que la limita y dificulta su ritmo para actuar en un plano de igualdad con el hombre. Una mujer ha de respetarse a sí misma, confiar en ella, discernir entre lo que le hace bien y lo que le hace mal y actuar en base a ello. Es necesario reconocer el valor y sentido de los ciclos femeninos y sanar el dolor, el miedo y los resentimientos del útero mediante la toma de conciencia y contacto con las heridas sexuales internas. Una vez que la mujer conoce a un hombre que quiere involucrarse emocionalmente puede suceder que el dolor emocional de componente sexual que ha quedado acumulado en su útero salga a la luz al abrirse las heridas y se manifieste en diferentes síntomas residuales, como cistitis, hongos, inflamaciones, cáncer de cérvix y otra sintomatología en la vagina y útero que señala la existencia de problemas y dificultades en las relaciones sexuales. Ese hombre representa a todos los que la han dañado anteriormente y al entrar en contacto con ella se movilizan los vestigios de sus heridas sexuales y emocionales. Ahora bien, el contacto con un hombre que está en un camino de consciencia, que ha abierto su corazón e integrado su energía femenina facilita enormemente el drenaje de las heridas sexuales y emocionales y le ayuda a sanar su útero. Para la mujer, es bueno que el hombre vea en ella a una Diosa y ella lo abrace en una completa y confiada entrega. Un hombre que honre y reverencie lo femenino es lo que necesita una mujer para curar sus heridas. La sexualidad tántrica representa una ayuda extraordinaria en la sanación de las heridas sexuales de la mujer -y también para las del hombre- porque tiene un elevado poder transformador capaz de reequilibrar todos los planos, desde el físico y el emocional al espiritual, y hace posible incorporar en cada encuentro amoroso una nueva información en el cuerpo y el alma desde el respeto, la consideración y el amor incondicional. En palabras de Barry Long: “Haz el amor por amor, sólo por amor. Y cuando estés haciendo el amor no esperes nada más allá de ese momento. Si no hay suficiente amor en tu compañero, deja de hacerlo; no hagas el amor”. Es esencial para la mujer que transita un camino de consciencia ser extremadamente cuidadosa en la elección de sus compañeros sexuales, lo que lejos de estar a favor de la represión o la negación de la libertad sexual significa ir un poco más allá y ser plenamente responsables y conscientes de las consecuencias de nuestras elecciones.

Llegò con Tres Heridas

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Amor Carmesí


Cada mañana, 
con el ánimo cansado
y luz de alegría en tu piel, 
imposible desprender 
ésa sensación de sentirme partida
el alma esguinzada,
eterna en duda.

Mientras vos te alejás, 
tranquilo, chiquito,
paseo 
(calle) 
abajo.